Asana adquiere StackAI: ahora todos los flujos de trabajo de los agentes humanos se ejecutan en un solo lugar.Más información
Cuando implementas una nueva estrategia de negocios, ¿cómo sabes si está funcionando como esperabas? La forma más común de evaluar si la estrategia está dando sus resultados es definir indicadores de éxito o KPIs antes de implementar la iniciativa. Estos kpi ejemplos te ayudarán a identificar los indicadores más relevantes para tu caso.
Los KPIs le brindan a tu equipo una forma cuantificable de medir el progreso. Establecer objetivos basados en métricas te permite evaluar si tu estrategia es exitosa o no. Si bien existen muchos métodos diferentes para establecer objetivos, como por ejemplo, el método SMART, todos tienen en común la medición del progreso con indicadores clave del rendimiento. Te ofrecemos un listado completo de ejemplos de KPIs para que puedas recurrir a ellos cuando lo necesites. Las startups de más éxito trabajan con KPIs que les permiten identificar posibles desviaciones en la consecución de sus objetivos.
Un KPI (Key Performance Indicator) es una medida cuantificable que los responsables de negocios utilizan para verificar si las estrategias implementadas son efectivas. Se trata de un indicador clave de rendimiento que permite evaluar el progreso hacia un objetivo específico dentro de un plazo determinado.
Estos indicadores clave de rendimiento (KPI) aplican a todos los equipos. No existe un KPI único para todos los casos, por lo que la mayoría de los equipos suelen definir varios indicadores diferentes para evaluar el éxito. Un buen KPI debe cumplir con estas características: ser relevante para los objetivos estratégicos, medible con datos objetivos, accionable para orientar decisiones y estar limitado en el tiempo.
Cuando se hace un seguimiento adecuado a los KPI, estos sirven como punto de referencia para que los líderes puedan evaluar cómo se está desempeñando la empresa. Es importante definir los KPIs antes de implementar una iniciativa para poder dar seguimiento al progreso de principio a fin.
Lee: ¿No conocías la planificación estratégica? Comienza ahora.Un KPI o indicador clave de desempeño mide el rendimiento de una actividad o tarea en relación a los objetivos estratégicos definidos previamente. Además, los KPIs están limitados en el tiempo y orientados a la acción. En cambio, una métrica mide cualquier actividad o tarea independientemente de los objetivos definidos. Una métrica es fácil de obtener y se centra únicamente en un proceso del negocio.
Por ejemplo, el número total de visitas a tu sitio web es una métrica. Sin embargo, si tu objetivo es aumentar el tráfico web un 20 % en el próximo trimestre, entonces esa misma cifra de visitas se convierte en un KPI porque está vinculada a un objetivo concreto y a un plazo definido. Los KPIs dan seguimiento al rendimiento de los objetivos, mientras que las métricas son valores estáticos que, una vez obtenidos, no cambian. Si quieres profundizar en la relación entre KPIs y otros marcos de objetivos, consulta nuestra guía sobre OKR vs. KPI.
¿Por qué los líderes deberían hacer el esfuerzo de medir tantos tipos de indicadores? A continuación, te contamos por qué es una buena idea dar seguimiento a las métricas de éxito de tu negocio.
Uno de los beneficios de los KPIs es que te permiten vincular el trabajo de tu equipo con los objetivos estratégicos que deseas alcanzar. Cuando tu equipo alinea el trabajo en torno a los objetivos del negocio, puede priorizar más fácilmente las tareas que debe llevar a cabo. Sin esta conexión, los equipos pueden dedicar tiempo a tareas que no aportan valor real a la empresa. De hecho, según el informe The State of AI at Work de Asana, los trabajadores del conocimiento dedican un 55 % de su tiempo a tareas operativas en lugar del trabajo estratégico para el que fueron contratados.
Si tu equipo está implementando una nueva táctica o estrategia, puedes usar los KPIs para evaluar el éxito de la misma. Si ya has definido métricas para tu equipo antes de implementar la nueva estrategia, puedes usarlas como punto de referencia. A medida que implementes tu nueva estrategia, podrás comparar las nuevas métricas con tu punto de referencia y analizar si estás progresando. Esta capacidad de comparación resulta especialmente valiosa en entornos de trabajo donde la velocidad de los cambios puede dificultar la evaluación objetiva de los resultados.
Lee: Cómo documentar las lecciones aprendidas en la gestión de proyectosTambién puedes usar datos históricos para ayudar a tu equipo a tomar decisiones informadas para el negocio.
Analiza, por ejemplo, los KPIs de un año en particular. ¿Hay alguna diferencia respecto de los resultados habituales? ¿Qué estrategia implementó tu equipo para obtener esos resultados? ¿Hubo algún evento o situación particular durante ese tiempo que pudiera ser motivo de reflexión? Usa estos datos para tomar decisiones informadas sobre cómo seguir avanzando. Esta será una de tus herramientas más útiles para la toma de decisiones. En un contexto donde el 70 % de los trabajadores del conocimiento ya utilizan IA semanalmente, según datos de Asana, contar con KPIs bien definidos permite distinguir qué mejoras provienen de nuevas herramientas y cuáles de cambios en la estrategia.
Si estás midiendo muchos KPIs y notas una caída en el rendimiento de uno de ellos, puedes identificar fácilmente qué parte de tu estrategia no está funcionando. Esto le permite a tu equipo ajustar la estrategia para implementar con éxito la próxima iniciativa. Cuanto antes detectes una desviación, menos recursos se desperdician en acciones que no producen resultados. Los KPIs actúan como un sistema de alerta temprana que te da tiempo para corregir el rumbo antes de que los problemas escalen.
Aumenta la productividad con AsanaNo todos los KPIs funcionan de la misma manera. Conocer los diferentes tipos de indicadores te ayudará a elegir los más adecuados para cada situación:
KPIs cuantitativos: miden valores numéricos concretos, como el porcentaje de devoluciones o el número de clientes nuevos por trimestre.
KPIs cualitativos: evalúan aspectos no numéricos, como la satisfacción del equipo, medida a través de encuestas con escalas descriptivas.
Indicadores predictivos (leading): anticipan resultados futuros. Por ejemplo, el número de clientes potenciales en el embudo de ventas puede predecir las ventas del próximo trimestre.
Indicadores retrospectivos (lagging): miden resultados ya alcanzados, como los ingresos totales del trimestre anterior.
KPIs de eficacia: evalúan si se logró el objetivo. Por ejemplo, alcanzar el 100% de la meta de ventas trimestrales.
KPIs de eficiencia: miden la relación entre los recursos utilizados y los resultados obtenidos. Por ejemplo, el coste por adquisición de cliente (CAC).
Lo ideal es combinar diferentes tipos de KPIs para obtener una visión completa del rendimiento de tu equipo o proyecto. Si trabajas con objetivos y resultados clave (OKR), puedes usar los KPIs como los resultados clave cuantitativos de tus OKR.
Antes de elegir qué KPIs utilizar, necesitas un marco que te guíe para definirlos correctamente. Un error frecuente es seleccionar indicadores solo porque suenan importantes, sin verificar si realmente miden lo que necesitas. Sigue estos pasos para crear KPIs que aporten valor real:
Define tu objetivo estratégico: un KPI debe estar siempre vinculado a un objetivo concreto. Sin objetivo, solo tienes una métrica. Pregúntate: ¿qué resultado quiero lograr con esta iniciativa?
Aplica el método SMART: asegúrate de que tu KPI sea específico, medible, alcanzable, relevante y de plazo limitado.
Identifica la fuente de datos: confirma que puedes obtener los datos necesarios para medir el KPI de forma regular y fiable.
Establece una frecuencia de seguimiento: decide si revisarás el KPI diariamente, semanalmente, mensualmente o trimestralmente, según la naturaleza del indicador.
Asigna un responsable: cada KPI debe tener una persona o equipo responsable de su seguimiento y de tomar acción cuando los resultados se desvíen.
Por ejemplo, un KPI bien definido sería: «Aumentar la tasa de conversión de leads calificados en un 15 % durante el tercer trimestre de 2026, medido semanalmente a través del CRM, bajo la responsabilidad del equipo de ventas». Si necesitas orientación paso a paso para aplicar la metodología OKR junto con tus KPIs, consulta nuestra guía práctica.
Ahora ya sabes qué es un KPI, los diferentes tipos que existen y cómo definirlos correctamente. Probablemente te estés preguntando cuáles son los KPIs más importantes que debes elegir. Debes saber que no hay una respuesta única: los KPIs más relevantes dependen del departamento de la empresa, del tipo de proyecto y de los objetivos estratégicos en cada momento. Así, podemos hablar de KPIs de ventas, KPIs de marketing, KPIs de marketing digital, KPIs de recursos humanos, KPIs financieros, de atención al cliente e incluso KPIs en función del proyecto, por ejemplo, KPIs de desarrollo de software o de gestión de proyectos.
Cada una de estas áreas o proyectos particulares debería tener sus propias métricas de éxito que permitan a cada responsable de proyecto determinar si se han cumplido los objetivos o, en caso de que no se hayan cumplido, si eran alcanzables o si deben redefinirse.
Cada equipo de la empresa trabaja para alcanzar objetivos distintos. Por lo tanto, es lógico que cada equipo defina sus propios KPIs. A continuación, te mostramos más de 40 ejemplos de indicadores clave de desempeño organizados por equipo y área de negocio.
Utiliza estos ejemplos de KPIs de negocio para evaluar el logro de tus objetivos empresariales.
Margen de utilidad bruta: el margen de utilidad bruta se puede obtener restando el coste de los bienes vendidos a las ventas netas de la empresa.
Retorno de la inversión (ROI): es uno de los ejemplos de KPI de negocio más utilizados. Se trata de la relación entre los ingresos y la inversión. El ROI se usa comúnmente para decidir si vale la pena invertir tiempo o dinero en una iniciativa. En la mayoría de los casos en los que se usa como una métrica de negocios, es para dar seguimiento al desempeño de una inversión realizada.
Productividad: mide la eficiencia de una empresa en la producción de bienes o la prestación de servicios. Puedes calcular la productividad dividiendo la producción total de los productos o servicios por los recursos utilizados.
Cantidad total de clientes: es una métrica sencilla de dar seguimiento pero muy eficaz. Cuantos más clientes pagos tengas, mayores serán los ingresos de la empresa.
Rentabilidad recurrente: las empresas de software como servicio (SaaS) suelen utilizar esta métrica. Se refiere a la cantidad de ingresos generados por todos los suscriptores activos actuales durante un período de tiempo determinado. Por lo general, la rentabilidad recurrente se mide de forma mensual o anual.
Los KPIs financieros permiten a los equipos de finanzas y a la dirección evaluar la salud financiera de la empresa y tomar decisiones de inversión fundamentadas.
Flujo de caja operativo: mide el efectivo generado por las operaciones principales del negocio. Un flujo de caja positivo indica que la empresa puede financiar sus operaciones sin recurrir a deuda externa.
Margen de beneficio neto: calcula el porcentaje de ingresos que se convierte en beneficio después de deducir todos los gastos. Se obtiene dividiendo el beneficio neto entre los ingresos totales.
EBITDA: ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Es un indicador de la rentabilidad operativa que facilita la comparación entre empresas de diferentes sectores.
Ratio de endeudamiento: mide la proporción de deuda respecto al capital propio de la empresa. Un ratio elevado puede indicar riesgo financiero, mientras que uno bajo sugiere mayor estabilidad.
Con estos ejemplos de KPIs de marketing podrás hacerte una idea de cómo evaluar tus objetivos de marketing a través de indicadores del desempeño.
Tráfico web diario: indica la cantidad de usuarios que visitan el sitio web de la empresa cada día.
Visitas nuevas: indica la cantidad de usuarios que visitan el sitio web por primera vez.
Tasa de apertura de emails: esta métrica es particularmente importante para los equipos de marketing por email. La tasa de apertura de emails mide el porcentaje de la audiencia que ha abierto un email de marketing.
Cantidad de clientes potenciales generados: esta métrica es muy importante para los equipos de marketing que trabajan de manera transversal con el equipo de ventas, ya que mide la cantidad de clientes potenciales calificados que el equipo de marketing generó y derivó al equipo de ventas. Es importante tener en cuenta que la definición de «clientes potenciales calificados» puede variar según los objetivos de cada equipo.
Estos son tan solo algunos de los ejemplos de KPIs que puedes utilizar en tu equipo de redes sociales y que te ayudarán a medir el impacto de tu estrategia.
Alcance: este KPI de redes sociales mide el número total de personas que han visto una publicación y dependerá del número de personas que estén conectadas cuando publiques tu contenido y de la calidad que tenga.
Tasa de interacción: este KPI se expresa en porcentaje y es el ratio de interacción en relación al número total de seguidores. Se calcula dividiendo el número total de interacciones (likes, comentarios y compartidos) entre el número total de seguidores.
CTR (tasa de clics): es un ratio que representa el número de personas que hicieron clic en tu llamada a la acción o CTA con enlace. El CTR se calcula dividiendo el número total de clics entre el número total de impresiones.
Número de reseñas: también te resultará útil medir el número de reseñas que tiene tu empresa o negocio en Google My Business y establecer un objetivo para evaluar el desempeño de esta red.
Los KPIs de atención al cliente te ofrecerán mucha información valiosa sobre la gestión de clientes que estás realizando. Consulta estos ejemplos de KPIs de experiencia de cliente para evaluar el desempeño de estos equipos.
Grado de satisfacción de los clientes o NPS (Net Promoter Score): se trata de una de las métricas más comunes para medir la fidelización y satisfacción del cliente (también denominada puntuación de satisfacción del cliente). Es un valor numérico que responde a la pregunta «¿Qué probabilidades hay de que recomienden [tu producto o servicio] a otros?» Puedes calcular el NPS restando el porcentaje de personas encuestadas que votaron entre 0 y 6 del porcentaje de personas que votaron entre 9 y 10.
Tasa de retención de clientes: esta métrica indica el nivel de fidelidad de los clientes hacia una empresa durante un período de tiempo concreto. Cada equipo puede determinar el período de tiempo a analizar, dependiendo de la empresa y del sector.
Tasa de abandono o fuga de clientes: esta es la métrica opuesta a la tasa de retención mencionada anteriormente. La tasa de abandono de clientes mide la frecuencia con la que tus clientes dejan de hacer negocios con la empresa. En este caso también es el equipo quien determinará el período de tiempo a analizar, dependiendo de la empresa y del sector.
Comentarios de clientes: si bien no es una medida cuantitativa, los comentarios de los clientes pueden ser extremadamente valiosos para una empresa y pueden usarse para crear testimonios y estrategias de marketing. Los equipos son los que interactúan y entregan una experiencia a cada cliente y cuanto mejor sea esa experiencia, más tiempo seguirán siendo tus clientes.
Vida media del cliente: esta es la duración media de fidelidad de un cliente. Esta métrica se usa para calcular el valor del ciclo de vida del cliente.
Valor de vida del cliente (CLV o LTV): mide la ganancia que una empresa espera obtener de un cliente específico a lo largo de su ciclo de vida.
Los KPIs de ventas sirven para evaluar el desempeño de los departamentos comerciales o de ventas. Los KPIs de ventas pueden incluir el número y la tipología de cliente potencial, o el coste que ha supuesto adquirir esos clientes potenciales. Veamos algunos ejemplos de KPIs de ventas:
Clientes potenciales calificados: son personas que, según el equipo, tienen todas las características que los hacen ideales para venderles. Esto puede incluir datos demográficos, puesto de trabajo, tamaño de la empresa o cualquier otra característica relevante para tu empresa.
Tasa de conversión de clientes potenciales: este KPI puede ser muy útil, ya que brinda a los equipos de ventas y marketing información sobre su público objetivo. Si la tasa de conversión es alta, significa que el equipo se centra en las prioridades correctas y que se dirige a la audiencia adecuada. Las tasas de conversión bajas indican que los clientes potenciales se están perdiendo en alguna parte del proceso.
Coste de adquisición de clientes (CAC): este KPI indica la inversión que realiza el equipo en estrategias de marketing y ventas para convertir un cliente potencial en un cliente. Lo ideal es que este valor sea lo más cercano a cero posible.
Cantidad total de clientes nuevos: con esta métrica puedes medir qué tan rápido está creciendo tu base de clientes.
Ciclo de ventas: este KPI de ventas se refiere al tiempo total que se necesita para que un cliente potencial se convierta en cliente.
Los KPIs de gestión de proyectos permiten a los directores de proyecto y a sus equipos evaluar si los proyectos avanzan según lo planificado en términos de plazo, presupuesto y calidad. Un ejemplo real: Zoom implementó Asana como plataforma de gestión de trabajo y logró ahorrar 133 semanas de trabajo al año - lo que equivale a 667 días laborables - gracias al seguimiento estructurado de sus indicadores de proyecto y a la automatización de procesos repetitivos.
Variación del cronograma (SV): mide la diferencia entre el progreso planificado y el real. Una variación negativa indica que el proyecto va con retraso respecto al plan original.
Variación del presupuesto (CV): compara el coste planificado con el coste real del proyecto. Permite detectar sobrecostes antes de que escalen.
Tasa de utilización de recursos: mide el porcentaje del tiempo disponible que los miembros del equipo dedican a trabajo productivo frente a tareas administrativas o tiempo inactivo.
Tasa de entrega a tiempo: calcula el porcentaje de tareas o entregables completados dentro del plazo previsto. Es un indicador directo de la capacidad de ejecución del equipo.
ROI del proyecto: evalúa la relación entre el beneficio generado por el proyecto y la inversión total realizada. Permite a la dirección priorizar los proyectos con mayor retorno.
El ámbito de desarrollo de software suele tener también KPIs específicos. Te mostramos algunos ejemplos de KPIs de desarrollo de software que pueden ayudarte a evaluar el cumplimiento de los objetivos de los equipos de desarrollo de software.
Tiempo de actividad del producto: esta métrica mide el tiempo de actividad de un software durante un período determinado.
Tiempo de respuesta al error: esta métrica indica la rapidez con la que un equipo identifica un error, lo corrige y aplica el parche en una próxima actualización. Algunos problemas pueden requerir correcciones rápidas de cinco minutos mientras que otros errores requerirán mayor tiempo y dedicación.
Usuarios activos diarios: esta métrica indica la cantidad de usuarios que usan un software a diario. Esto puede ayudarte a comprender cuántos clientes realmente usan y valoran tu software. Si existe una gran diferencia entre la cantidad de clientes total y la cantidad de usuarios activos diarios, es posible que tus clientes no encuentren valor en tu producto.
Duración del ciclo: se refiere a la duración de un proyecto específico desde el inicio hasta la implementación de la estrategia. Se trata de una métrica muy útil ya que ayuda a los gerentes de proyectos a tener una idea del tiempo que demandarán ciertos proyectos.
Rendimiento: mide el desempeño laboral general de un equipo específico. Incluye todo lo que esté en producción y listo para el control de calidad.
Satisfacción de los empleados: esta es una métrica similar al puntaje de lealtad de los clientes, ya que indica la probabilidad de que tus empleados recomienden la empresa a un amigo o colega para trabajar. Es una métrica importante para los equipos de RR. HH. ya que permite identificar y abordar los problemas respecto a la cultura y las políticas de la empresa.
Tasa de retención de empleados: similar a la tasa de retención de clientes, esta métrica mide cuántos de tus empleados permanecen en la empresa durante un período determinado. Esta tasa suele analizarse de manera anual.
Comentarios de los empleados: estos comentarios son tan valiosos como los comentarios de los clientes (a veces incluso más valiosos). Los comentarios de los empleados le dan a tu equipo la oportunidad de brindar sugerencias para ayudar a que la empresa se convierta en un mejor empleador y, a su vez, ayuda a aumentar la tasa de retención de empleados.
Lo más probable es que el trabajo de tu equipo contribuya directamente a una o más métricas de éxito clave. Sin embargo, si no tienes una forma clara de conectar el trabajo diario con los objetivos generales, los miembros del equipo no podrán ver con claridad a qué objetivos están contribuyendo y no sabrán qué tareas priorizar.
Con Asana puedes dar seguimiento al trabajo y medir las métricas en una misma herramienta. La plataforma te ayuda a conectar el trabajo que está haciendo tu equipo con los objetivos que estableces para que puedan alcanzarlos juntos. Además, sus funciones de IA y automatización de flujos de trabajo te permiten dedicar menos tiempo a tareas operativas y más tiempo al trabajo estratégico que impulsa tus KPIs.
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